ESTRATEGIAS DE LECTURA, ISABEL SOLÉ (1998). ANÁLISIS DEL CAPÍTULO 2.

Estrategias de lectura de Isabel Solé, es un libro muy interesante sobre la lectura comprensiva.

En el capítulo 2, Solé (1998) nos explica acertadamente cómo debe estar escrito un texto y cómo debe ser leído para una correcta comprensión.

Cualquier texto debe tener una estructura lógica, una coherencia interna y una correcta organización del contenido para poder ser entendido. Si es así, y sin olvidar que siempre ha de haber un esfuerzo por parte del lector, podremos darle sentido a lo leído. Además, al igual que Solé (1998) opino que en esa atribución de significado influyen en gran medida los conocimientos previos del lector. Por lo tanto, como la autora subraya, puesto que los conocimientos o experiencias previas del lector influyen en el proceso de darle significado a lo que se lee, cada lector realizará una interpretación diferente de un mismo texto. Como es lógico, a lo largo de la vida y por medio de la interacción con otras personas y sistemas cada persona va adquiriendo esquemas de conocimiento que intervendrán en nuestra interpretación del texto.

También coincido totalmente con Solé (1998) cuando afirma que para comprender son fundamentales las intenciones que presiden la lectura. Creo que es un factor importantísimo el saber por qué estamos leyendo un texto; no es lo mismo leer para ver si nos interesa el texto o para buscar una información determinada. Si el propósito es éste último, leeremos detenidamente para comprenderlo y así, tener una idea global del contenido y poder trasmitirla. Por lo tanto, se necesita tener claros los objetivos que buscamos en la lectura de un texto, controlar que vamos comprendiendo y dedicar nuestra atención a deshacer los obstáculos que impiden la comprensión. Sin el control de comprensión, como lo llama Solé (1998) no hay lectura productiva.

Pero, además, existen otros factores que nos impiden la comprensión del texto. Estos pueden ser o bien su compleja organización o bien porque no tenemos conocimientos previos sobre dicho tema o incluso porque  el nivel del texto es demasiado complejo para nosotros.

Por lo tanto, comparto también la opinión de la autora al afirmar que la motivación es esencial para poder leer y comprender un texto. Es necesario, pues, que los contenidos del texto conecten con los intereses del lector ya que solo así será capaz de ir superando los obstáculos que le van saliendo durante la lectura. Es necesario que, como profesores, conozcamos a nuestros alumnos, sus intereses y motivaciones. Podemos empezar con lecturas que les resulten interesantes y así, poco a poco, hacer que desarrollen el placer por la lectura y descubran como ésta es fuente de conocimiento.

Pero, no hay que olvidar que leer sin comprender no es leer. Y que, gracias a una buena lectura se puede aprender muchísimo. Como nos recuerda Solé (1998), no se aprende si el texto no aporta ninguna novedad respecto a lo que ya sabemos o que es tan novedoso o complejo que no podamos abordarlo.

Para comprender tenemos que utilizar estrategias personales que nos ayuden a comprender y asimilar lo que vamos leyendo y así alcanzar el objetivo deseado. Los conocimientos previos pueden o no coincidir con los nuevos conceptos pero nos servirán para adquirir un concepto más amplio.

De esta manera, cuando aprendemos significativamente se produce la memoria comprensiva y no mecánica. Solo así el lector estará aprendiendo.

Si como profesores enseñamos al alumno a leer comprendiendo estamos ayudándole a que pueda aprender a través de la lectura, le ayudamos a aprender a aprender por sí mismo en diversas situaciones y a lo largo de toda su vida. Y eso, en mi opinión, debe ser el objetivo de cualquier buen profesor.

FÁBULAS DE SAMANIEGO. Los dos amigos y el oso.

LOS DOS AMIGOS Y EL OSO

A dos amigos se aparece un oso:
el uno, muy medroso,
en las ramas de un árbol se asegura;
el otro, abandonado a la ventura,
se finge muerto repentinamente.
El oso se le acerca lentamente:
mas como este animal, según se cuenta,
de cadáveres nunca se alimenta,
sin ofenderlo lo registra y toca,
huélele las narices y la boca;
no le siente el aliento
ni el menor movimiento;
y así, se fue diciendo sin recelo:
«¡Éste tan muerto está como mi abuelo!»
Entonces el cobarde,
de su gran amistad haciendo alarde,
del árbol se desprende muy ligero,
corre, llega y abraza al compañero,
pondera la fortuna
de haberle hallado sin lesión alguna,
y al fin le dice: «¿Sabes que he notado
que el oso te decía algún recado?
¿Qué pudo ser?» «Diréte lo que ha sido:
Estas dos palabritas al oído:
Aparta tu amistad de la persona
que si te ve en el riesgo te abandona».

ACTIVIDADES PRÁCTICAS DE COMPRENSIÓN LECTORA PARA NIÑOS DE PRIMARIA.

LEER LOS SIGUIENTES TEXTOS:

1.- LAS PLANTAS.

Las plantas son seres vivos porque nacen, se alimentan, se reproducen y mueren.

Las plantas nacen de semillas y a diferencia de los animales, crecen en altura durante toda su vida.

Las plantas también se reproducen. Una planta produce muchas semillas de las que nacen, más tarde, nuevas plantas,

Por último, las plantas se secan y mueren.

¿Qué es la semilla? Es la parte del fruto que contiene el embrión para una futura nueva planta. Del mismo modo, son semillas los granos que desprenden algunas plantas y cuya caída o siembra produce nuevas unidades de la misma especie.

2.- HISTORIETA.

Los niños de un colegio en sus mochilas ese día no llevaban libros ni cuadernos. Llevaban bocatas, frutas y chucherías. El colegio se iba de excursión. Cuando llegaron los autobuses todos querían salir a la vez…los maestros tuvieron que poner orden.

En el viaje fueron cantando y jugando y así llegaron al sitio más bonito que os podéis imaginar.

Hicieron muchos concursos; ver quien saltaba durante más tiempo a la comba, ver quien saltaba más lejos…y así pasaron toda la mañana.

Pero a la hora de la comida los maestros empezaron a preocuparse. Un nubarrón negro cada vez se hacía más grande. La tarde no sería tan divertida como la mañana. Lo que nadie vio fue a una pequeña nubecilla que toda la mañana había disfrutado viendo jugar a los niños y que ahora discutía con el nubarrón: “¿No pensarás estropear la tarde a mis amiguitos, mojándolos, como tu sueles hacer? El nubarrón dijo: “No es culpa mía que hayan venido hoy, ya que he prometió mi agua a los campesinos para regar sus cosechas y tu sabes que para que las plantas nazcan necesitan agua, tu aire y el calor de nuestro amigo el Sol”. La nubecilla lo comprendió pero hizo prometer al nubarrón que empezaría poco a poco para que los niños tuvieran tiempo de subir al autobús sin mojarse.

Nada más entrar el último niño, el nubarrón abrió todos los grifos y el agua corrió para gran alegría de los campesinos.

PREGUNTAS DE COMPRENSIÓN LECTORA SOBRE EL PRIMER TEXTO:

¿Qué es una semilla?

¿Qué necesita la semilla en la tierra para que nazca una nueva planta?

PREGUNTAS DE COMPRENSIÓN LECTORA SOBRE EL SEGUNDO TEXTO:

¿A qué jugaron los niños durante el viaje?

¿Cuándo empezaron a jugar?

OTRAS ACTIVIDADES:

Escenificación del cuento de la semillita.

Experimentación: Poner en un vaso con un algodón un poco de agua y una habichuela. Al cabo de unos días germinará y se podrá ver la raíz, el tallo y las hojitas de una nueva planta.

LOS TRES FILTROS, Diálogo de Sócrates.

En la antigua Grecia (469 – 399 AC), Sócrates era un maestro
reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se
encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:

“Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?”

“Un momento” respondió Sócrates. “Antes de decirme nada me
gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro”.

“¿Triple filtro?”

“Eso es”, continuó Sócrates. “Antes de contarme lo que sea
sobre mi alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo
que vayas a decirme. El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás
completamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?”

“No, me acabo de enterar y…”

“Bien”, dijo Sócrates. “Conque no sabes si es cierto lo que quieres
contarme. Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad.”

“¿Quieres contarme algo bueno de mi alumno?”
“No. Todo lo contrario…”

“Con que” le interrumpió Sócrates, “quieres contarme algo
malo de él, que no sabes siquiera si es cierto. Aún puedes pasar
la  prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad”.

“¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?”

“No. No mucho”

“Por lo tanto” concluyó Sócrates, “si lo que quieres contarme
puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?”