HUBO UNA VEZ UNA NOVELA

HUBO UNA VEZ UNA NOVELA

Con este artículo, José Mª Guelbenzu plasma brillantemente como la lectura es capaz de enriquecer al individuo no solo en el ámbito académico sino también en el personal.

Opino, al igual que Guelbenzu, que una buena lectura es como una puerta gigante que se abre, poco a poco, a un mundo donde vivimos experiencias mágicas, en las que nuestra imaginación despliega sus brillantes alas y nos conduce necesariamente por el camino del conocimiento.

En este nuevo mundo, somos capaces de ver aquello conocido, fruto de nuestra experiencia, desde otros puntos de vista y, esto nos permite abrir nuestra mente y comenzar a percibir la experiencia del otro, la de nuestro nuevo amigo; el libro. Gracias a ello nos enriquecemos y ampliamos nuestra visión del mundo.

La lectura, por lo tanto, como dice Guelbenzu, se convierte en una forma de conocimiento y entretenimiento para todos los individuos.

Pero, si a nosotros los adultos nos aporta tanto; ¿qué será capaz de aportar a los niños que están abriéndose al mundo, que no entienden de patrones establecidos y su imaginación vuela ágil y velozmente? Guelbenzu está totalmente en lo cierto cuando nos dice que un libro puede conseguir en los niños cosas que los padres nunca podrán. Un niño anhela conocer, son por naturaleza curiosos, pero necesitan conocer por sus propias vivencias y no por lo que les cuentan. Es ahí donde el libro, se convierte en ese amigo fiel que les permite experimentar y conocer ese misterioso mundo que hay ahí afuera.

Ese afán por conocer, además, se convierte en una motivación intrínseca y, por lo tanto, todo el conocimiento que le aportará el libro perdurará y se adquirirá con mayor facilidad, puesto que es un camino elegido libremente y sin ninguna imposición.

Por lo tanto, no les cortemos sus alas. Dejemos que vuelen, que se sumerjan en maravillosos mundos que les hagan vivir experiencias únicas y que les enriquezcan no solo a nivelcognitivo, sino también afectivo, social, emocional y personal. Así que, como docentes, ofrezcámosles los mejores libros para que puedan crecer en sabiduría y bondad.

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