HUBO UNA VEZ UNA NOVELA

HUBO UNA VEZ UNA NOVELA

Con este artículo, José Mª Guelbenzu plasma brillantemente como la lectura es capaz de enriquecer al individuo no solo en el ámbito académico sino también en el personal.

Opino, al igual que Guelbenzu, que una buena lectura es como una puerta gigante que se abre, poco a poco, a un mundo donde vivimos experiencias mágicas, en las que nuestra imaginación despliega sus brillantes alas y nos conduce necesariamente por el camino del conocimiento.

En este nuevo mundo, somos capaces de ver aquello conocido, fruto de nuestra experiencia, desde otros puntos de vista y, esto nos permite abrir nuestra mente y comenzar a percibir la experiencia del otro, la de nuestro nuevo amigo; el libro. Gracias a ello nos enriquecemos y ampliamos nuestra visión del mundo.

La lectura, por lo tanto, como dice Guelbenzu, se convierte en una forma de conocimiento y entretenimiento para todos los individuos.

Pero, si a nosotros los adultos nos aporta tanto; ¿qué será capaz de aportar a los niños que están abriéndose al mundo, que no entienden de patrones establecidos y su imaginación vuela ágil y velozmente? Guelbenzu está totalmente en lo cierto cuando nos dice que un libro puede conseguir en los niños cosas que los padres nunca podrán. Un niño anhela conocer, son por naturaleza curiosos, pero necesitan conocer por sus propias vivencias y no por lo que les cuentan. Es ahí donde el libro, se convierte en ese amigo fiel que les permite experimentar y conocer ese misterioso mundo que hay ahí afuera.

Ese afán por conocer, además, se convierte en una motivación intrínseca y, por lo tanto, todo el conocimiento que le aportará el libro perdurará y se adquirirá con mayor facilidad, puesto que es un camino elegido libremente y sin ninguna imposición.

Por lo tanto, no les cortemos sus alas. Dejemos que vuelen, que se sumerjan en maravillosos mundos que les hagan vivir experiencias únicas y que les enriquezcan no solo a nivelcognitivo, sino también afectivo, social, emocional y personal. Así que, como docentes, ofrezcámosles los mejores libros para que puedan crecer en sabiduría y bondad.

ESTRATEGIAS DE LECTURA, ISABEL SOLÉ (1998). ANÁLISIS DEL CAPÍTULO 2.

Estrategias de lectura de Isabel Solé, es un libro muy interesante sobre la lectura comprensiva.

En el capítulo 2, Solé (1998) nos explica acertadamente cómo debe estar escrito un texto y cómo debe ser leído para una correcta comprensión.

Cualquier texto debe tener una estructura lógica, una coherencia interna y una correcta organización del contenido para poder ser entendido. Si es así, y sin olvidar que siempre ha de haber un esfuerzo por parte del lector, podremos darle sentido a lo leído. Además, al igual que Solé (1998) opino que en esa atribución de significado influyen en gran medida los conocimientos previos del lector. Por lo tanto, como la autora subraya, puesto que los conocimientos o experiencias previas del lector influyen en el proceso de darle significado a lo que se lee, cada lector realizará una interpretación diferente de un mismo texto. Como es lógico, a lo largo de la vida y por medio de la interacción con otras personas y sistemas cada persona va adquiriendo esquemas de conocimiento que intervendrán en nuestra interpretación del texto.

También coincido totalmente con Solé (1998) cuando afirma que para comprender son fundamentales las intenciones que presiden la lectura. Creo que es un factor importantísimo el saber por qué estamos leyendo un texto; no es lo mismo leer para ver si nos interesa el texto o para buscar una información determinada. Si el propósito es éste último, leeremos detenidamente para comprenderlo y así, tener una idea global del contenido y poder trasmitirla. Por lo tanto, se necesita tener claros los objetivos que buscamos en la lectura de un texto, controlar que vamos comprendiendo y dedicar nuestra atención a deshacer los obstáculos que impiden la comprensión. Sin el control de comprensión, como lo llama Solé (1998) no hay lectura productiva.

Pero, además, existen otros factores que nos impiden la comprensión del texto. Estos pueden ser o bien su compleja organización o bien porque no tenemos conocimientos previos sobre dicho tema o incluso porque  el nivel del texto es demasiado complejo para nosotros.

Por lo tanto, comparto también la opinión de la autora al afirmar que la motivación es esencial para poder leer y comprender un texto. Es necesario, pues, que los contenidos del texto conecten con los intereses del lector ya que solo así será capaz de ir superando los obstáculos que le van saliendo durante la lectura. Es necesario que, como profesores, conozcamos a nuestros alumnos, sus intereses y motivaciones. Podemos empezar con lecturas que les resulten interesantes y así, poco a poco, hacer que desarrollen el placer por la lectura y descubran como ésta es fuente de conocimiento.

Pero, no hay que olvidar que leer sin comprender no es leer. Y que, gracias a una buena lectura se puede aprender muchísimo. Como nos recuerda Solé (1998), no se aprende si el texto no aporta ninguna novedad respecto a lo que ya sabemos o que es tan novedoso o complejo que no podamos abordarlo.

Para comprender tenemos que utilizar estrategias personales que nos ayuden a comprender y asimilar lo que vamos leyendo y así alcanzar el objetivo deseado. Los conocimientos previos pueden o no coincidir con los nuevos conceptos pero nos servirán para adquirir un concepto más amplio.

De esta manera, cuando aprendemos significativamente se produce la memoria comprensiva y no mecánica. Solo así el lector estará aprendiendo.

Si como profesores enseñamos al alumno a leer comprendiendo estamos ayudándole a que pueda aprender a través de la lectura, le ayudamos a aprender a aprender por sí mismo en diversas situaciones y a lo largo de toda su vida. Y eso, en mi opinión, debe ser el objetivo de cualquier buen profesor.

FÁBULAS DE SAMANIEGO. Los dos amigos y el oso.

LOS DOS AMIGOS Y EL OSO

A dos amigos se aparece un oso:
el uno, muy medroso,
en las ramas de un árbol se asegura;
el otro, abandonado a la ventura,
se finge muerto repentinamente.
El oso se le acerca lentamente:
mas como este animal, según se cuenta,
de cadáveres nunca se alimenta,
sin ofenderlo lo registra y toca,
huélele las narices y la boca;
no le siente el aliento
ni el menor movimiento;
y así, se fue diciendo sin recelo:
«¡Éste tan muerto está como mi abuelo!»
Entonces el cobarde,
de su gran amistad haciendo alarde,
del árbol se desprende muy ligero,
corre, llega y abraza al compañero,
pondera la fortuna
de haberle hallado sin lesión alguna,
y al fin le dice: «¿Sabes que he notado
que el oso te decía algún recado?
¿Qué pudo ser?» «Diréte lo que ha sido:
Estas dos palabritas al oído:
Aparta tu amistad de la persona
que si te ve en el riesgo te abandona».