Cuentos, leyendas y otras actividades para la comprensión lectora

Cuentos, leyendas y otras actividades para la comprensión lectora

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ACTIVIDADES PRÁCTICAS DE COMPRENSIÓN LECTORA PARA NIÑOS DE PRIMARIA.

LEER LOS SIGUIENTES TEXTOS:

1.- LAS PLANTAS.

Las plantas son seres vivos porque nacen, se alimentan, se reproducen y mueren.

Las plantas nacen de semillas y a diferencia de los animales, crecen en altura durante toda su vida.

Las plantas también se reproducen. Una planta produce muchas semillas de las que nacen, más tarde, nuevas plantas,

Por último, las plantas se secan y mueren.

¿Qué es la semilla? Es la parte del fruto que contiene el embrión para una futura nueva planta. Del mismo modo, son semillas los granos que desprenden algunas plantas y cuya caída o siembra produce nuevas unidades de la misma especie.

2.- HISTORIETA.

Los niños de un colegio en sus mochilas ese día no llevaban libros ni cuadernos. Llevaban bocatas, frutas y chucherías. El colegio se iba de excursión. Cuando llegaron los autobuses todos querían salir a la vez…los maestros tuvieron que poner orden.

En el viaje fueron cantando y jugando y así llegaron al sitio más bonito que os podéis imaginar.

Hicieron muchos concursos; ver quien saltaba durante más tiempo a la comba, ver quien saltaba más lejos…y así pasaron toda la mañana.

Pero a la hora de la comida los maestros empezaron a preocuparse. Un nubarrón negro cada vez se hacía más grande. La tarde no sería tan divertida como la mañana. Lo que nadie vio fue a una pequeña nubecilla que toda la mañana había disfrutado viendo jugar a los niños y que ahora discutía con el nubarrón: “¿No pensarás estropear la tarde a mis amiguitos, mojándolos, como tu sueles hacer? El nubarrón dijo: “No es culpa mía que hayan venido hoy, ya que he prometió mi agua a los campesinos para regar sus cosechas y tu sabes que para que las plantas nazcan necesitan agua, tu aire y el calor de nuestro amigo el Sol”. La nubecilla lo comprendió pero hizo prometer al nubarrón que empezaría poco a poco para que los niños tuvieran tiempo de subir al autobús sin mojarse.

Nada más entrar el último niño, el nubarrón abrió todos los grifos y el agua corrió para gran alegría de los campesinos.

PREGUNTAS DE COMPRENSIÓN LECTORA SOBRE EL PRIMER TEXTO:

¿Qué es una semilla?

¿Qué necesita la semilla en la tierra para que nazca una nueva planta?

PREGUNTAS DE COMPRENSIÓN LECTORA SOBRE EL SEGUNDO TEXTO:

¿A qué jugaron los niños durante el viaje?

¿Cuándo empezaron a jugar?

OTRAS ACTIVIDADES:

Escenificación del cuento de la semillita.

Experimentación: Poner en un vaso con un algodón un poco de agua y una habichuela. Al cabo de unos días germinará y se podrá ver la raíz, el tallo y las hojitas de una nueva planta.

LOS TRES FILTROS, Diálogo de Sócrates.

En la antigua Grecia (469 – 399 AC), Sócrates era un maestro
reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se
encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:

“Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?”

“Un momento” respondió Sócrates. “Antes de decirme nada me
gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro”.

“¿Triple filtro?”

“Eso es”, continuó Sócrates. “Antes de contarme lo que sea
sobre mi alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo
que vayas a decirme. El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás
completamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?”

“No, me acabo de enterar y…”

“Bien”, dijo Sócrates. “Conque no sabes si es cierto lo que quieres
contarme. Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad.”

“¿Quieres contarme algo bueno de mi alumno?”
“No. Todo lo contrario…”

“Con que” le interrumpió Sócrates, “quieres contarme algo
malo de él, que no sabes siquiera si es cierto. Aún puedes pasar
la  prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad”.

“¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?”

“No. No mucho”

“Por lo tanto” concluyó Sócrates, “si lo que quieres contarme
puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?”

LA JOVEN Y EL PRÍNCIPE (CUENTO CHINO)

Hace muchos, muchos años, en China vivía un príncipe en la región norte que iba a ser coronado emperador. Él era apuesto, inteligente, valiente y lo tenía todo para ser un buen emperador, todo menos una cosa: no estaba casado.
Así que para solucionar este problema se organizó un concurso entre las muchachas de la corte para que el príncipe pudiera escoger a su futura esposa. El concurso sería complicado puesto que el príncipe impondría un desafío a todas ellas y quien lo consiguiera realizar sería su esposa.
Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. La anciana tenía una hija profundamente enamorada del príncipe. Cuando llegó a su casa le contó todo a su hija y ésta le dijo que quería ir a la celebración. La madre, sorprendida, le preguntó:
“Hija mía, todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. ¿No sería mejor olvidarte del príncipe y buscarte otro pretendiente? ”
Y la hija respondió: “No, querida madre. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar ahí e intentarlo. Si no lo consigo al menos por algunos momentos habré estado cerca del príncipe.”
Esa misma noche, la joven llegó al palacio del príncipe. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. De pronto, aparecío el príncipe y anunció el desafío: “Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China”.
El tiempo pasó y la dulce joven se entregaba en cuerpo y alma a cuidar a su semilla a pesar de no tener mucha experiencia en jardinería. Ella sabía que si lo hacía con mucha paciencia y ternura, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido.
Por fin pasaron los 6 meses, pero la joven no tenía flor. A pesar de ello fue al palacio para ver al príncipe. A su alrededor había muchas damas, cada una con su flor. Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. El silencio inundó la sala y sólo se rompío cuando el príncipe dijo:
“Me casaré con la joven sin flor”. Un murmullo de desaprobación se oyó en la sala, pero el príncipe replico: “Es la única que merece ser emperatriz de China puesto que es la única que ha sido honesta. Todas las semillas eran estériles”
Así pues, el príncipe y la joven se casaron y fueron felices y sinceros para siempre.